En estricto rigor, todavía no se acaba porque seguramente muchos seguirán festejando durante el fin de semana. Pero en realidad, debió llegar hasta el miércoles 19, para el jueves estar de vuelta en los puestos de trabajo aguantando con hidalguía la caña y me imagino que al jefe(a).
El punto es que el 18 y el año nuevo son prácticamente lo mismo. Obvio que sé que se celebran cosas distintas, pero si no fuera por eso y por la extensión... podríamos decir el espíritu es el mismo. Es decir, se baila el mismo tipo de música, se toma como si no fuera a quedar más alcohol en el mundo y se crean expectativas tan grandes como si de verdad la vida fuera a ser diferente al día siguiente.
Sinceramente, creo que sólo son fechas que hemos establecido para poder carretear sin culpa. Otra cosa es que unos pocos ilusos traten de rescatar valores de ellas, como el espíritu patriótico o la trascendencia de un año que se va... o quién sabe que cosa. Pero generalmente lo que ocurre es que cargamos de expectativas estas fechas y por lo tanto es muy probable que después nos desilusionemos, porque el carrete no fue como queríamos, porque la música era puro reggaeton o porque la gente en el asado no estaba tan animada como habíamos pensado o así como muchas otras eventualidades que pueden surgir.
Personalmente me pasa que mientras más espero alguna de estas fechas, más mal lo paso... creo que lo mejor es asumirlas como lo que son y agradecer si al final la fiesta fue memorable.