A veces mis neuronas no están en condiciones de pensar o no quieren hacerlo (es el estado de relajación máximo mezclado con el agotamiento) y en esos momentos me meto en las conversaciones de los demás. Los escucho desde una distancia casi imprudente y me entero de las cosas que piensan o lo que es mejor de cómo piensan. En algunas ocasiones no hay conversaciones y me fijo en lo que lee el de al lado....
Soy una voyerista como el personaje de "La ventana indiscreta" pero en versión movilizada.
Hoy iba en el metro haciendo esto, absolutamente en otro planeta, absorta en la conversación de tres cuasi adolescentes con dos hombres que parecían ser sus padres. Algo me pareció fuera de lugar cuando al mirar por la ventana vi que decía Tobalaba y yo seguía sentada en el mismo sitio. En las estación siguiente, justo antes de que cerraran las puertas y cuando los demás se callaron, me di cuenta que me había pasado. Fue necesario correr para alcanzar a salir y cambiar y de andén.
Sin embargo, debo reconocer que lo que hago no tiene ninguna malicia y ni siquiera premeditación, simplemente es algo que ocurre.









